 DE TAL PALO TAL ASTILLA | Del quiosco a la tienda y A los embutidos
Que A Fonsagrada siga destacando
María José Méndez y Encarna Castelao saben hacer bien lo que le da fama a la comarca fonsagradina
Encarna y María José son la imagen de un negocio de alimentación y charcutería al que están dedicados a tiempo completo Andrés Riopedre y Gonzalo Rodil
- Autor: Benigno Lázare
Fecha de publicación: 13/12/2009
La historia comercial de Encarna Castelao Freire la iniciaron sus suegros hace más de medio siglo, cuando montaron un pequeño quiosco delante de la iglesia de A Fonsagrada. Ella y su marido continuaron durante un tiempo con el negocio, vendiendo básicamente golosinas y fruta. A mediados de los años 70 abrieron una pequeña tienda de alimentación en la calle Burón. Ya con su hija María José incorporada a la actividad, se trasladaron durante una temporada a otro local alquilado antes de comprar el amplio local que ocupan ahora, bajo la marca Claudio, en la avenida de Asturias de la villa fonsagradina.
Hace años Encarna comenzó a elaborar chorizos, butelos y androllas como complemento de la tienda y con destino a la venta a unos pocos clientes y conocidos. Como demostró buena mano y calidad, la tímida iniciativa tuvo éxito y ya en el local actual habilitaron un espacio independiente para fabricar los embutidos.
El supermercado lo lleva básicamente María José y la elaboración de embutidos está actualmente en manos de dos cuñados: Gonzalo Rodil, su marido, y Andrés Riopedre, que está casado con otra de las hermanas de María José. Esta dice de su cuñado que tiene una mano excepcional para la elaboración de los chorizos y butelos y para la carne en general, porque «é o que mellor a corta de toda a comarca». La marca comercial lleva los apellidos de los dos hombres.
Elaboran alrededor de 5.000 kilos de chorizos al año, unos 4.000 de butelo y 1.000 de androllas, que venden a clientes de toda Galicia y de numerosos puntos de Asturias. También tienen incondicionales en varias de las principales ciudades de varias comunidades y, a través de unos asturianos, sus embutidos llegan a algunos domicilios rusos. María José dice que básicamente son particulares, alguna pequeña tienda e incluso algún restaurante. Renuncian a ventas a grandes a supermercados porque les obligaría a abandonar el proceso de producción totalmente artesanal.
La astilla aclara también un detalle que es objeto de confusión y de discusión: la diferencia entre un butelo y una androlla. Esta última lleva un relleno de picadillo de chorizo y con pieles a mayores, en tripa lisa o del intestino ciego del cerdo. El butelo lleva costillar y pieles, y si se hace en el estómago, también puede incluir huesos de solana, que le dan otro sabor. Generalmente se hace en la tripa ciega pero si es en el estómago el peso puede variar entre tres y trece kilos.
Algunos clientes de otras provincias incluso acuden una vez al año a A Fonsagrada a comprar provisiones. Es lo que hace también el dueño de un restaurante de Sevilla.
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